Raïssa Maritain (1883-1960), amiga, esposa y colaboradora de Jacques Maritain (1882-1973), fue una mujer que vivió intensamente. Ingresó en la Universidad a los 16 años. Debió soportar, entre otras cosas, dos exilios: primero de su Rusia natal y luego de Francia, su patria adoptiva, durante la Segunda Guerra Mundial.
Poseedora de una espiritualidad extraordinaria, reflejada en todas sus obras y particularmente en sus poesías. Esta vida interior –que la sostuvo durante toda su existencia y la ayudó a resignificar su frágil salud y varias circunstancias históricas adversas– fue conocida sobre todo luego de su muerte.
Cultivó la amistad con alegría y entrega; sus amigos eran personas de muy diferentes y variados ámbitos culturales e intelectuales; pero todos podían entrar en la categoría de "insaciables buscadores". Algunos de ellos –como Léon Bloy, Erik Satie, Jean Cocteau, Benjamin Fondane y Marc Chagall y muchos otros– se encuentran mencionados en este volumen.
El amor que compartió con el filósofo Maritain y la actividad intelectual que juntos llevaron a cabo durante su vida constituyen un camino de búsqueda, una forma de peregrinar hacia Dios y una síntesis peculiar de fe y cultura. Ellos dos, junto con Vera, su hermana, formaron una pequeña comunidad de unidad, amor y esperanza que vivía "la contemplación en la ciudad".